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3.09.2011

II


Soy fan de cómo te sientes,
llevo camisetas de tus lágrimas,
chapas con tus risas,
 y organizo veladas para conocer
[tus sentimientos

2.26.2011

Alice, in wonderland.


Despertar un día y aprecia que todo ha pegado un cambio drástico. En la pared, ahora hay un marco con la típica foto familiar. Levantarse y descubrir que eres diez años más vieja. Y que tienes amnesia.

11.11.2010

Preguntas al cubículo (Parte 2)


Aparece verde en escena. Misma postura, después de encender las luces de repente.
Verde: Mmmm, mi sueño... No recuerdo haber tenido ningún sueño cuando era pequeño. Es un poco triste, pero no.
Verde: Quizás...¡sí! Ya me acuerdo. Una vez, vimos a un músico que se puso a tocar en medio de la calle. Yo adoraba aquel sonido. Pero se metieron conmigo, porque ¿cómo voy a tocar yo un instrumento? Las ideas de cuando era pequeño eran siempre descabelladas.
Se vuelve a apagar la luz. Misma postura y sale roja, como siempre, vestida de rojo.
Roja: Una pregunta sencilla. Siempre quise ser pintora de paredes. Me parecía que las casas eran muy aburridas, y yo quería pintarlas de miles de colores. 
Hace una pequeña pausa

Roja: Pero, no me habría salido rentable el negocio. Así que me dediqué a otra cosa. También recuerdo que quise ser profesora. Pero eso ya es más típico. Todas las niñas de mi clase querían ser, o profesoras o modelos de pasarela. Yo sólo elegí lo que más razonable me pareció.

8.20.2010

Como el tigre y la gacela

Corría, corría como si en ello le fuera la vida. Sus pies comenzaban a cansarse, cuando se encontró con un hórreo delante de ella. Lo vió muy claro, no dudó un solo segundo y se metió dentro. 
Veía, poco, pero veía. Recordó aquellos felices días, cuando ella no podía hablar muy bien, que su abuela le contaba algo, sobre ese sitio, en el que se guardaba... ¿qué se guardaba? No, ya no se acordaba... Ahora todo lo que en alguna época se hubiera guadado allí, ya no estaba. ¿Para qué conservaban aquello, entonces? 
Escuchó pasos afuera. No se movió. Aguantó la respiración. Los pasos no se alejaban; cada vez estaban más cerca. Cruzó los dedos... no quería que la descubrieran. Se esforzó al máximo y llevó al límite su discrección. Fueron unos largos minutos para ella.
¡Por fin! Los pasos parecían alejarse. Respiró profundamente y se sentó. Al sentarse, una rama seca se rompió, produciendo un sonido seco que la delataba claramente. Parecía que el corazón se le fuera a salir del pecho. Le resultó imposible contener la respiración... los pasos cesaron, parecía que la habían descubierto; ¡Oh, no! ¡Estaba perdida!
Miró, por una rendija entre la piedra. El indviduo no tardó en alejarse de nuevo. Su corazón volvía lenta, muy lentamente a la  normalidad.
Esta vez no movió ni un solo músculo hasta que pasaron unos tres minutos. Con cuidado, abrió la puerta de su escondite. Bajó sigilosamente las viejas escaleras con el corazón en un puño.
De puntillas, se siguió acercando hacia la puerta del garaje. Paso a paso. Lo más sigilosamente posible- Escuchó ruidos acercándose a ella. Echó un vistazo hacia atrás; ¡la habían descubierto! Comenzó a correr, al borde de la taquicardia. Corría, corría, como una gacela que teme caer en las zarpas de su depredador. Corría desperadamente. Pero, el tigre corre más que la gacela, solo que por menos tiempo. Pero, ni Mónica era una gacela, ni quien la perseguía un tigre. 
Llegó a la puerta del garaje y dándole un lijero golpe gritó con todas sus fuerzas:
-¡Por mí! -respiró- ¡Por mi y...y... por todos mis compañeros!