4.30.2010

Yo me sumo!!

¡¡Ya está!! Ok, hoy, día Viernes, 30 de Abril de 2010, empiezo el reto. Aún no he elegido bien todos los libros que voy a leer, pero creo que lo conseguiré.
Bueno, en  cuanto tenga el primer libro leído, os haré el resumen.=D
A parte, con motivo del día del libro tengo 40 euros en libros, así que voy a empezar el reto con buen pié.
Ah... ¡SoonRíeee! (Vengaa, que nadie miraa)
JeeJee!!! Un saludooo a.... Lauuu, Proome!!!

4.17.2010

¿Eres realmente quien tu crees? Anotaciones en cursiva

Todos los relatos tenian que comenzar como el libro "La metamorfosis" del conocidísimo Fank Kafka (Se escribe así, verdad??).
Un día, después de un sueño inquieto, se despertó convertido en si mismo. Si, si, en si mismo, en los baños del viejo conservatorio. Salió de ellos y se orientó a tientas por la oscuridad. A través de las ventanas, tenía una oscurecida vista del bosque. El viento silbaba entre los árboles. Se encontraba en el primer piso, junto al estudio de danza y la secretaría. Corrió hacia las puertas y trató de abrirlas, pero todos sus esfuerzos fueron inútiles. Escuchó un crujido y se asustó de tal forma que subió las escaleras a toda prisa. Pronto, llegó al segundo nivel. La clase de solfeo a su derecha y a su izquierda otra gran sala de custodia de instrumentos. Escuchó una melodía interpretada por un violoncello, acompañado por una flauta travesera. Miró a través de los cristales de la puerta. El arco se movía solo y las llaves de la flauta eran pulsadas sin que él advirtiese mano alguna. Reconoció la melodía en seguida; La Paraelisa. ¿Se escribe así?
Junto con la paupérrima iluminación, la escena resultaba siniestra. Lentamente, subió a la tercera planta sin perder de vista aquel piso. Finalmente entró en el despacho del director.
Aquí no comienza un nuevo párrafo, pero el resto lo escribí de cabeza, pues solo hize el borrador hasta cierto punto. Se ajusta mucho a la realidad porque lo escribí después de abandonar la sala.
Al fondo de la habitación había un espejo, justo en el centro de la pared, en el que curiosamente no lograba ver su reflejo. De repente un muchachó salió del baño y gritó al verle. Él sintió una fuerte presión en el pecho y se desplomó. El otro muchacho escapó escaleras abajo.
Al día siguiente, nuestro protagonista leyó en la prensa:"Guillermo López afirma haber visto perder el conocimiento al famoso "fantasma musical" que habita en el viejo conservatorio".
Él comprendió que se había convertido en un monstruo, y echó a llorar.

Aparecemos en La Opinión!!!

Ayer tuvo lugar el concurso de coca-cola: Jóvenes Talentos en El Liceo La Paz, colegio de a Coruña. Hoy, he buscado y buscado noticia sobre el evento, y saliiimos!! =D
http://agenda.laopinioncoruna.es/articulos/23-mas-ocio/1133-los-escritores-del-futuro-demuestran-su-talento-
xD
Buueno, os subo el relato a continuación.
¡¡Buenos días!!

4.09.2010

Y llega la nostálgica magia de la primavera

Ya anhelo los primeros días de levantarse por la mañana sin obligaciones, espero inquieta la tardes en Ezcaray, y deseo empezar de nuevo mis vacaciones, con muchas cosas que contar, mucho que escuchar y otro tanto madurado. Es lo bueno de ser adolescente, a cada verano, ya has madurado un poquito más, y cada poco tu perspectiva cambia., y si antes mirabas hacia atrás ahora hacia delante... para mi es como un periodo de definición de personalidad, algo muy mío. Algo que cambia tu punto de perspectiva, hasta que lo alcanzas y te decides.

4.02.2010

Hadas Acuáticas

Yo tenía siete años y era una exploradora en condiciones. Y cuando nos dieron las vacaciones en el colegio, preparé una mochila, me la cargué a mis pequeños hombros y me dirigí al bosque.
Yo, más feliz que unas castañuelas, encesté mi equipaje en un árbol medio hueco. El caso, es que aún que estábamos en Junio, se puso a llover de repente y me tuve que refugiar en el árbol.
Llovió durante unos diez minutos. Por fin, cuando paró pude disfrutar del bosque, me comí el bocadillo. Eché un vistazo al suelo. Estaba húmedo y por consiguiente, mis zapatos, encharcados. Me reí, los zarandeé y gotitas de agua salieron despedidas.
Antes de que me diera cuenta, puntos blancos y muy pequeñitos flotaban en el aire.
Extendí la mano, y un punto banco se posó en ella.
-Hola puntito.-saludé
-Eh! ¡Llámame por mi nombre, niña insolente!
-Eh! ¡Llámame por mi nombre, puntito insolente!- repetí, aunque no sabía lo que
significaba aquel adjetivo.
-Lo que me faltaba.- murmuró
-¿Qué te faltaba?- pregunté
-Nada, es una frase hecha, niña- me espetó
-Ah, vale. Mamá cuando dice eso es que no encuentra las llaves.
-No me importa tu vida privada.-gruñó
-Pero a mí si.-Le dije, con toda claridad.
-Lo suponía.
-Y dime, puntito, ¿qué haces tu aquí en el bosquecillo?
-No soy un “puntito”.Para que te enteres, soy un hada.- se sinceró
-No, tú eres claramente un puntito blanco muy pequeñito.- le contradije
-No, soy un hada.-me negó
-Las hadas solo existen cuando abres un cuento. Eres un puntito.-aclaré
-Hada
-Puntito
-Hada
-¡Puntitoooooooooooooo!
-Vale, lo que tú quieras. Soy un puntito que se llama hada acuática.-dijo, dándome la razón.
-¿Ves cómo tenía razón?- me reafirmé con mucho retintín.
-Por supuesto.-me siguió la corriente.
-¿Pero que haces en el bosque?-repetí
-Mejor dicho, ¿qué haces TÚ en el bosque?
-Merendar. Son las seis y media, ¿Los puntitos merendáis?-respondí.
-Claro que no, listilla.-dijo- Estoy volando. Por fin, las gotas de agua nos han proporcionado energía suficiente, como para poder volar.
-Ya, ya….Las gotas de aguas se e-fa-po-ran. No ayudan a puntitos respondones como tú.
-Ah, claro… ¿Quieres saber lo que sucede en realidad?-jugueteó con mi
curiosidad
-Ya la sé. Fue un tostón, pero al final me aprendí los chichos del agua.
-Serán los ciclos.-corrigió
-Pues eso, chichos.
-Déjalo.- me cortó
-Vale. ¿Me cuentas eso de los chichos de agua de cuentillo de hada?
-Verás, a nosotras, las hadas acuáticas, nos forma el rocío que no utilizan las hadas que ya existen. Y acumulamos agua, hasta que podemos volar, y ser libres,
podemos disfrutar de los alrededores. Un día llega la hora, y ascendemos, a las
nubes, después, volvemos a caer en forma de agua.
-Oh-susurré.
-Yo me llamo Godofreda. ¿Tú?- se presentó
-Yo soy Uxía. –le dije
Entonces me di cuenta de que estaba oscureciendo.
-Godofredita, tengo que irme a casa. ¿Estarás mañana?-empecé a despedirme
-Si, pero no se donde.
-¿Podrías quedarte en esta árbol? Mañana por la mañana estaré aquí sin falta.
prometí, poniéndome la mochila.
-Claro.
-Perfecto. ¡Hasta mañana!-grité mientras corría hacia casa
-Adiós.-se despidió
Como era de esperar, a la mañana siguiente, estuve allí sin falta. Pasaron los días, y nos llevábamos muy bien. Pero llegó un día en el que como cada mañana, la fui a visitar. Hacía tanto calor, que llevé dos polos de naranja.
-¿Godofreda?-la llamé
Silencio absoluto.
-¿Godofreda?-repetí
Nada, ni el viento susurraba, ni ningún hada revoloteaba.
-¿GODOFREDA?-Grité
Un polo al suelo.
-¡Mecachis!-Exclamé, fastidiada.
Pensé que a lo mejor se había enfadado conmigo. Así que me fui, y volví por la
tarde.
-¿Godofreda? ¿Estás enfadada?-chillé
Nada. Y comprendí, que ella se había convertido en una nube.
-¿Go…godofredita?-susurré, llorando.
Se había marchado. En aquel momento, no sabía que no lo había hecho a propósito, así que me enfadé con el bosque y con las pobres petunias del jardín.
Era de esperar, que ellas pagaron mi ira. Y después yo pagué por ellas, plantando
otras petunias nuevas.
Odiaba a Godofreda por todo lo que me había hecho. Dejarme tirada.
La misma noche de la catástrofe de las flores del jardín, me asomé por la ventana.
-¿Godofreda?
Y otro puntito blanco se desperezó. Había estado durmiendo en mi ventana. Me
dijo:
-¿Conoces a Godofreda?
-Así es. Soy Uxía...-declaré
-Yo Honorinda. Un placer. ¿No sabrás donde está, verdad?
-No. Se marchó, la odio, me ha dejado aquí sola, y se ha ido con sus amiguitas.
-¿Dónde la conociste?-preguntó
-En el Bosque.-respondí
-Gracias. Ah, ella no te ha dejado, se la han llevado.
-¿La vas a ir a buscar? -pregunté entusiasmada
-Claro que no. Es mayorcita, que se cuide ella.
-Jo…
Entonces una lágrima recorrió mi mejilla al saber que no la volvería a ver. Nunca...
-Eh, eh, no llores. Si esa gota me tocara, se me empaparían las alas. No volvería a volar en mi vida.
-Es que… si no la encuentro…-balbuceé
-¿Si te la busco, me dejarás dormir dentro, y no llorarás?-me ofreció.
-Pues…sí.-Dije, secándome las lágrimas
Ascendió, y yo entrecerré la ventana. Me senté a esperar. Tardó dos horas y trece
minutos, pero volvió con ella.
-Hola Uxia. - me saludó Honorinda- Aquí está.
-¡Godofreda!
-¿Te conozco?-me dijo ella.
-Pe…pero...s…si tú eras mi amiga.
-Ya, ¿Rinda, seguro que la conozco?- pregunto a su compañera
-Ni idea.-susurró
-Mira, niña, si te he conocido, y como tú dices, hemos sido amigas, ya no me acuerdo. Cuando pasamos a formar parte de una nube, toda la memoria sobre
nuestras vivencias en tierra, son olvidadas. Lo siento mucho.
-¿Problema solucionado?-Pregunto la tal “Rinda”
-Por mí si.-Dijo Godofredita.- Adiós.
Los días siguientes fueron eternos. Se hizo Agosto y sin haber superado aquello,me fui al bosque.
Me senté, y jugué a dar vueltas a un palo de madera.
-¿Uxía?- preguntó una vocecilla
-¿Quién eres?-Dije
-Godofreda.
-¿Qué? ¿Pero como? ¿Pero? ¿Pero? ¿Pero?-Pregunté
-Llevo aquí mucho tiempo. Escondida, luchando contra la evaporación. Pasé un
día semi-evaporada y al día siguiente, al recobrar de nuevo mi forma no te vi.
-Oh, no sabes….Pero tu…Fuiste nube…Y…Rinda….
-¿Rinda? ¿Quien?
-Oh… fue otra….
-¿Qué?
-Un hada me dijo que no se acordaba de mí. Era una tocaya tuya...
-Ahhh.
A partir de ese día, todas las noches, se venía a casa, (no tenemos deshumidificador) donde no tenía que hacer esfuerzos por no evaporarse, y dormíamos juntas, me contaba historias, y caminábamos hacia el bosque. Todos los días. Hasta hoy.

3.30.2010

Soy gigante

Lo recuerdo con mucha claridad, era una preciosa mañana de Agosto y mis padres nos habían dejado acampar en un pequeño valle a escasos metros de nuestra casa, a Uxía, mi prima, y a mí. Uxía es bastante alta, y yo era tan bajita que en el colegio no decían:“Era un señor tan bajito, tan bajito, tan bajito, que se sentó en una moneda de céntimo y le quedaron las piernas colgando”, sino: “Iria es tan bajita, tan bajita, tan bajita, que en navidad gana dinero extra como regalo de roscón”.
Antes de entrar en la cabaña, nos pusimos a mirar las estrellas, con las viejas esterillas de yoga de mi madre. Vimos una estrella fugaz, y cada una pidió un deseo.
A la mañana siguiente, me desperté de un modo extraño. Las manos, los pies, la cabeza...¡Todo me dolía!
Me puse de pié aún somnolienta, para ir a beber agua a la fuente. Pero di un paso y ya estaba delante de la fuente, sólo que unos metros más arriba.
<<¡¿¡¿¡Unos metros más arriba!?!?!>> pensé.
Puse los ojos tan abiertos como platos. Miré mis manos, y parecían normales. Mi pijama también parecía igual.¡Pero ahora el saco de dormir me servía de zapatilla!
Cuando miré para abajo, vi una cosa enganchada en mi pié descalzo.¡Era la tienda de campaña! Rápidamente la cogí y con cuidado saqué a Uxía, que aún estaba dormida.
Pero, ¿qué podía hacer? ¿Qué le diría a Uxía? ¿Qué le diría a mis padres? ¡Nadie lo aceptará!
Así que, volví al valle, dejé a Uxía que descansara plácidamente en su saco y me fui.
Me hubiera gustado escribirles algo para que no se preocuparan, pero no encontré como. Emprendí el camino sin echar un último vistazo.
A las dos horas, estaba ya en otra provincia, en un pequeño monte, en el que nadie me encontró. Me escondí junto a un manantial, en el que bebí suficiente agua y debajo de un árbol frutal, del que comí muy poco. Eran las dos del mediodía
cuando me entró un hambre atroz. Me aguanté, y seguí buscando otro lugar donde
resguardarme.
Encontré otro manantial cerca de una pequeña casa.<>
Pensé.
Tenía hambre, frío y estaba cansada. <<¡Todo por ese estúpido deseo!>>Chillé para mi misma. Comenzaba a oscurecer, y vi que una ventana de la cabaña se
iluminaba. Comencé a escuchar, no tenía más remedio:
-¡¡¡¡Este!!!!
-De acuerdo- Dijo una voz más cariñosa.- ¿Te has lavado los dientes, verdad?- Una larga pausa- Había una vez un ratoncito, que vivía con su madre y con su
padre, que también eran ratones. Un día, estaban Ratoncita y su hijo en la cena y
le dijo a su mamá:
-Mamá, ¿Si me convirtiese en serpiente, y reptara por los valles, me querrías?
-Te haría un calcetín larguísimo, para que no se te estropearan las preciosas
escamas de colores. E iríamos a pasear por caminos sin piedras.
-¿Y si fuese un insoportable gallo?
-Te llevaría a ver el amanecer más bonito, para que cantaras felizmente tu
¡¡qui-qui-ri-quí!!
-¿Y si fuese una enorme ballena?
-Bucearía contigo por todos los océanos, e impediría que ni noruegos, noruegas,
japoneses, ni japonesas te cazasen.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Me sentí mal. Corrí y corrí hasta llegar a mi casa. Mis padres estaban inquietos, mirando por la ventana.
Les conté todo lo que me había pasado. Tuvieron que creerme. Esa noche dormimos todos a la intemperie. Yo no me podía dormir, así que me quedé mirando las estrellas. De repente, pasó una estrella fugaz, y yo le pedí un deseo y tan pronto como se habían creado mis problemas, se solucionaron.

3.10.2010

Selecionada!! =D

Holaa!
Hace unos meses, en  mi instituto nos dieron una charla sobre el concurso "Jóvenes talentos" que organiza Coca-Cola. Creo recordar que nos dieron 10 plazas`para todo 2º de E.S.O., en el que mi instituto somos más de 100 alumnos, y me enorgullece deciros que,esta mañana me han seleccionado para presentarme a la categoría de "Relato corto"!!!
=D(Esto hace que me sienta feliz durante el resto del día)=P
Esto, la verdad, me ha animado. Supongo que ralmente nunca me he considerado buena en esto, y por fin se valora mi trabajo.
El otro día vi una película "Postgrado" ¡¡Me encantó!!
"Todo el mal se puede arreglar proporcionalmente con el sabroso sabor de un Sandwich de helado, así es como mantenemos el equilibrio en el universo"(JeJe...!)
Bueno, me tengo que ir...
Icii!

2.14.2010

Edgard

Antes de que Elisabeth llegara, él se quedó profundamente dormido. Odiaba quedarse despierto hasta tarde porque, al tener que ir a trabajar le lloraban los ojos de lo poco que había dormido.

A la mañana siguiente se despertó y se desperezó. Se dirigió al comedor, y encendió la gran radio, que descansaba en una mesilla auxiliar acorde con el resto de los muebles de la casa.
El mayordomo se acercó y le sirvió el desayuno.
-¿Y la señora?- Preguntó.
-Supongo que se habrá quedado dormida, ayer se debió acostar muy tarde; escuche que comenzaba a tocar el piano cuando me dormía.
-No, no se encuentra en ningún otro lugar de la casa; yo mismo lo he confirmado.- Informó
-¿Y en el dormitorio?
Rápidamente, se levantó de la silla y fué a su habitación; estaba completamente vacía. Llamó a Gregorio.
-¿Ha mirado bien?
-Sí. Hasta en el último rincón.
-Retírese-Bufó.
Se sentó en el sillón y se llevó las manos a la cabeza. Lentamente, lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas.
-No, no me hagas esto... No podría soportar otra pérdida...no.
(Continuación de Elisabeth, por si no os habíais dado cuenta.

HoLa!!

HoLa:
Como veis, he reestablecido este blog; será la biblioteca. Así que si quereis consultar cualquier texto publicado en mi blog, teneís este sitio a vuestra disposición!!!

11.21.2009

Microchorradas. Entrega nº 1

Vale, estas microchorradas son en realidad mini-relatos-cortísimamente-cortos
-El priimeRo-
Al despertarme,  no recordaba nada de la noche anterior. En mi escritorio encontré un informe que certificaba que padecía amnesia.

11.15.2009

Elisabeth

Edgard nunca le daba importancia a las cosas pequeñas, pero Elisabeth adoraba los pequeños placeres.
Ambos habían sido grandes amigos de pequeños, pero con el tiempo fueron distanciándose. Más tarde conocieron a Joe. Murió a los dos meses de su llegada a la ciudad, no se sabe exactamente porqué, tampoco importaba a más gente que su padre, su madre, Elisabeth y Edgard. Tras la tragedia, Ella se entregó a su álbum de fotos, y él a su apreciada maqueta durante un corto período de tiempo.
Pero las cosas continúan, y este acontecimiento sirvió para unir más a Edgard y Elisabeth. Y ahora, no es difícil adivinar que  acabaron casándose. Muy al pesar de los padres de ella, quienes querían , para poder disfrutar de su presencia en la gran casa, que sin la creativa y divertida muchacha, parecía mucho más grande.
La pareja se mudó a una gran mansión, a las afueras de la ciudad.
Una noche, ella bajó a la biblioteca, para leer junto a Edgard. El no se encontraba allí, pero sobre su asiento descansaban unos folios de partituras para el piano. Los cogió y se dirigió a el gran piano de cola que se encontraba en una esquina de la habitación. Suavemente, empezó a tocar la melodía, intrigada. Lentamente, detrás de la ventana, una silueta se formaba y susurraba al compás;
-Oh, Carolina. Oh, Dulce mía. Tus tirabuzones dorados fueron mi perdición.
De repente, apartó sus dedos del piano. Y miró hacía la ventana, sin encontrar nada más que oscuridad, silencio y la verja que se zarandeaba por el viento.
-¿Quién se esconde tras mi ventana?
Ningún ruido. Ningún susurro. Ninguna queja.
-¡No sea cobarde!
Elisabeth, empezó a pensar que había sido únicamente su conciencia, continuó tocando la pieza de música
-¿Mi alma quieres? Pues tómala Carolina; únicamente quiero a cambio una cosa.
Asombrada, Elisabeth, vio que la letra concordaba perfectamente con la escrita debajo de cada pentagrama. Una vez más, dejó de tocar.
-¡No aguanto más!-Dijo levantándose de el taburete- Dígame quien es, rectifique y de marcha atrás!
Silencio.
-¡No haga oídos sordos a mis advertencias!- Chilló
Edgard entró por la puerta, rompiendo el misterioso silencio. Elisabeth le preguntó si conocia esa partitura, pero no le pertenecía.
Leyeron un rato y después Edgard se fué a la cama. Ella, aún más intrigada continuó tocando.
-Acambio sólo entregame, los lazos que te unen a este mundo. Ven, y cualquier cosa será posible, oh...Carolina....- Cantó, subiendo poco a poco la intensidad de su voz.
-¡Que clase de broma de mal gusto es esta!-Gritó
Elisabeth descubrió, que no podía dejar de tocar, y aquella voz imperturbable continuó, sin que Elisabeth pudiera evitarlo...

Projecto blog

Buenos días, mundo!
Hace una semana acabé el libro que más me ha gustado hasta el día de hoy, se titula: Las cosas que no nos dijimos. No sé, cómo explicaros de que trata, porque es bastante difícil....
Os dejo la portada por si acaso algún día os tropezais con el libro. Como veis, ahí en enormes letras rojas, Marc Levy es el autor, es de la editorial planeta.




También, por fín, he enviado las placas a l@s tres ganadores/as del concurso bloguero. ¡Enhorabuena a los ganadores y gracias a todos/as los/as participantes!

Y como yo casi nunca acabo nada, me he propuesto tomarme más en serio el blog (es cierto). Aún tengo que mecanografiar un par de escritos y os los pondré en el blog.




5.15.2009

La historia de Orejitas

Todos y todas hemos oído o leído un relato corto o largo sobre un payaso triste, un domador cobarde o cualquier otro personaje del circo. Pero seguro que nunca habéis oído hablar de mí.
Me llamo Orejitas, y vivo en esta carpa esperando a que alguien narre mi historia.
Bueno, estoy atrapado en este relato de 1º de E.S.O. y, en fin espero que disfrutéis.
Todo comenzó un tres de septiembre.
Yo aún vivía en el pueblo. Pero aquel día llegó un circo muy famoso a la ciudad, y se anunció hasta en el árbol en el que yo me alojaba. Mi vecina, la ardilla, me invitó a acompañarla.
Una vez en la gran ciudad buscamos una pequeña carpa de colores, pero para nuestra sorpresa, la carpa no era especialmente pequeña, y una vez dentro nos perdimos con facilidad .Fuí a parar a un camerino, concretamente al de un mago. Cansado de buscar me dormí en un bonito sombrero de copa.
Tan bien dormí, que al día siguiente, aún seguía allí .Pero de pronto alguien dijo:
-Abracadabra. Un, dos tres… ¡Sal conejo!
Y me agarró de mis preciosas orejas. Aproveché ese instante para echar un vistazo de mi vecina, pero no encontré ni rastro.
Me sumergieron de nuevo el sombrero y pasado un rato, el mago me hizo un trato para que me quedara en el circo.
Antes de cerrar al trato le envié una carta a mi amiga la ardilla.
Medité, medité y acabé por pensar que en mis ratos libres podría subirme a las nubes con la trapecista, escuchar los ensayos del payaso, aparte de disfrutar de varias zanahorias diarias.
Finalmente, acepté y aquí acaba la historia de cómo me convertí en la estrella más mona del circo. (A excepción del orangután)
aTTo: IcI!

-Primer capítulo: ¿Que decides?

Unas uñas golpearon involuntariamente el cristal de mi ventana, despertándome. Y dos opciones pasaron por mi mente; Salir corriendo o quedarme inmóvil.
No me moví puesto que se me heló la sangre. Clavé mis ojos en mi ventana. Una sombra se proyectaba en las cortinas color amarillo canario. Un cuerpo mecánico se apoyó sobre mi cristal. Aquella proyección me resultó familiar, pero no sabía porqué. De pronto, y sin darme cuenta, me quedé profundamente dormida.
A la mañana siguiente todo fue muy lento. Como era lunes tuve que salir del orfanato y caminar hasta la escuela. Por suerte me acompañó mi mejor amigo, Julio.
Cuando volví al orfanato me dijeron que tenía visita de mi padre. En ese instante pensé:
¿¡De mi padre!?
Cuando entré en mi habitación allí estaba, el de mis fotos, el que me habían descrito mil y una veces…
Y quería hablar conmigo.
Me di cuenta de que su cara reflejaba la expresión de estar llorando sin lágrimas, que hasta el momento era totalmente desconocida para mí.
Me senté enfrente a él y le dije:
-Hola.
Ho… hola –me saludó.
-¿Papá? –pregunté, atónita.
Asintió.
Esta vez fui yo la que tenía expresión de echarse a llorar, pero a mí si que me cayeron lágrimas.
-Carla… esto… ya se que me esperabas... que esperabas que yo hubiese…-dijo indeciso- …fa…falle…fallecido.
-Sí.
-Un error. Un grave error –continuó, tras una corta pausa.- por eso, he venido, a ver, si, tal vez, quizás…
-¿Sí?
-Querrías venir conmigo a casa. Ya se que llevas quince años viviendo, pensando que, bueno, lo que tuvieras que pensar. Y comprenderé cualquier decisión que tomes.
Iba a abrir la boca para objetar, pero…
-Pero antes debes saber quien soy.
-¿¡Cómo que quien eres!?¡Ya lo sé! ¡Eres mi padre!
-Ven, te lo explicaré -y fuimos a pasear por las afueras.- Aquel horroroso día en el que tu madre sí que acabó… pues eso, acabó, íbamos los dos en el coche. Estaba  herido de gravedad y… me tuvieron que hacer… un transplante.
-Del que, en teoría, no habías salido.
-Cosa que no es correcta. Al menos no del todo, no puedo llorar, no puedo mojarme, no puedo…
-¡¿Que no puedes mojarte?¡ ¡¿Pero que estupidez es esa?! –interrumpí
-Carla.
-Perdón. Me disculpé mientras jugaba, con un gesto nervioso, con un mechón de mi pelo.
-Bueno, pues, aparte de ello, no como la misma comida que tú, no duermo y soy extremadamente ágil, si me te diera un pequeño codazo, te rompería varios huesos.
-¿Bromeas? No me chupo el dedo, eres una persona. ¿Intentas impresionarme o simplemente asustarme? ¡No soy una niña de educación infantil!
Entonces, para demostrarme que lo que contaba era cierto, cogió una roca, de unos… ¿ treinta kilogramos?, y la giró con un dedo, como si fuera una pelota de baloncesto.
-Madre mía.
-Ajá. No pienses que esto me gusta. Es como si fuera… un robot, excepto mi cerebro y las emociones principales.
Me asusté, no salí corriendo de milagro, porque algo me impulsaba a quedarme, quizás, un impulso emocional.
-Tú decides, quedarte o venir.

aTTo: IcI!